El medio “rey”

Maternidad Piedra arenisca José Lillo Galiani

Maternidad
Piedra arenisca
José Lillo Galiani

Hacía varios siglos que los artistas pintores venían utilizando la misma técnica en sus cuadros. En el taller del maestro pintor, los aprendices se encargaban mediante morteros metálicos o de piedra, triturar y moler, hasta reducir a polvo finísimo, las tierras y minerales de los que se obtendrían los colores empleados en sus tablas. Uno de esos minerales para obtener el bermellón era el cinabrio, mineral de donde se obtiene el mercurio y muy tóxico. Una vez preparados los colores en polvo, se disolvían en agua. El aglutinante más empleado era la yema de huevo. En la mezcla había que equilibrar la grasa de la yema con el agua. Esta técnica ya era conocida por los egipcios. Una vez terminada la obra se cubría con una capa de aceite de oliva. Pero esta capa secaba con dificultad y para acelerar el secado podía dejarse al sol con el peligro de que ennegrecieran los colores o la pintura se agrietara.
Durante el siglo XV los pintores flamencos comenzaron a utilizar otro medio para sus cuadros, el óleo. Durante bastante tiempo se atribuyó a Juan de Brujas (Jan Van Eyck), la invención de esta pintura pero ya era conocida siglos atrás; no obstante, Van Eyck fue uno de los impulsores en la utilización de este medio plástico. En el óleo se utiliza, como aglutinante de los pigmentos, el aceite de linaza o de nuez. Como disolvente se utiliza la esencia de trementina o aguarrás que se obtiene destilando la resina del pino. Actualmente se sustituye por sustancias obtenidas de los hidrocarburos.
La pintura al óleo ofrece muchas ventajas respecto al temple. Por su secado lento pueden mezclarse los colores y trabajar sin prisa. Se puede corregir cualquier tipo de error o modificar la composición aplicando nuevas capas sobre las ya pintadas. Pueden conseguirse veladuras (capas delgadas de pintura muy diluidas, ya experimentadas por Leonado). El óleo permite pintar sobre cualquier superficie, vidrio, metal, plástico madera o lienzo, siendo los dos últimos los soportes más comunes. Está considerado entre todos los medios pictóricos, “el rey”
A partir de finales del siglo XIX se comenzó a fabricar el óleo envasado en tubos de estaño. Esto permitió a los pintores transportar las pinturas con suma comodidad, evitando, además, el engorroso trabajo de fabricarse sus propios colores. Por las características del envase, permite ir enrollando el tubo y evitando el aire dentro del mismo, muy importante para la conservación de la pintura restante. A partir de entonces se impulsó la pintura al aire libre (Plein air), sobre todo por los impresionistas que gustaban de salir al campo y pintar la naturaleza en todo su esplendor de luz y color.