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	<title>Lillo Galiani  &#124;  sculpture</title>
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	<description>Datos y obra del escultor manchego José lillo Galiani.</description>
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		<title>Ya a la venta el eBook &#8220;Cosas del arte y los Artistas&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 16:15:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Lillo Galiani</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde 0,99€ Acabamos de poner a la venta en formato digital el libro &#8220;Cosas del Arte y los Artistas&#8221; que como muchos ya sabeis recopila una selección de artículos publicados en el semanario Canfali (y en este blog), revisados y actualizados. El libro puede adquirirse en varias plataformas y formatos, os dejamos los enlaces a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-671" title="portada_cosasdelarte" src="http://lillogaliani.com/wp-content/uploads/2012/05/portada_cosasdelarte-320x450.jpg" alt="" width="320" height="450" /></p>
<h2>Desde 0,99€</h2>
<p>Acabamos de poner a la venta en formato digital el libro <em><strong>&#8220;Cosas del Arte y los Artistas&#8221;</strong></em> que como muchos ya sabeis recopila una selección de artículos publicados en el semanario Canfali (y en este blog), revisados y actualizados. El libro puede adquirirse en varias plataformas y formatos, os dejamos los enlaces a las tiendas. <strong>Muchas gracias.</strong></p>
<p><a href="http://itunes.apple.com/es/book/cosas-del-arte-y-los-artistas/id525835479?l=es&amp;mt=11" target="_blank">Comprar en iTunes</a> (iPad, iPhone)<br />
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Comprar en Barnes &amp; nobles (Nook) <em>*proximamente</em></p>
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		<title>Abu Simbel (yII)</title>
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		<pubDate>Wed, 09 May 2012 10:04:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Lillo Galiani</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pero el gobierno egipcio también tenía un plan alternativo y menos costoso. Fue ideado por un ingeniero italiano y estudiada su viabilidad por la casa sueca de ingenieros consultores Vattenbiggnadsbyran (VBB). Consistía este proyecto en cortar los templos en bloques todo lo mayor posibles numerarlos, elevarlos y reconstruirlos  más arriba. El costo se rebajaría de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-667" title="91.Abu simbel" src="http://lillogaliani.com/wp-content/uploads/2012/05/91.Abu-simbel-385x450.jpg" alt="" width="385" height="450" />Pero el gobierno egipcio también tenía un plan alternativo y menos costoso. Fue ideado por un ingeniero italiano y estudiada su viabilidad por la casa sueca de ingenieros consultores Vattenbiggnadsbyran (VBB). Consistía este proyecto en cortar los templos en bloques todo lo mayor posibles numerarlos, elevarlos y reconstruirlos  más arriba. El costo se rebajaría de los ochenta o noventa millones de dólares del proyecto anterior a treinta y seis; reduciendo, además, en dos años el tiempo de realización. Egipto aportaría once millones y los países miembros de la UNESCO prometieron diecisiete. Por fin, en marzo de1964, con estas perspectivas presupuestarias y a seis meses de que posiblemente el Nilo inundase el lugar, dio comienzo el gigantesco proyecto. Se comenzó por construir una ataguía o dique neumático alrededor de los templos con una longitud de 365 metros y 25 de altura. Si esto era difícil en cualquier otro sitio, en Abu Simbel no  había carreteras ni ferrocarril ni obreros. Todo el material, maquinaria, herramientas y trabajadores deberían ser traídos en embarcaciones desde Asuán; esta ciudad se encuentra a  280 Kilómetros, río abajo.</p>
<p>Las altas temperaturas calentaban las herramientas hasta el punto de tener que transportarlas en recipientes de agua o refrigerarlas continuamente. Los treinta y ocho grados a la sombra y cincuenta al sol, deshidrataban a los trabajadores cinco litros al día. La arena fue una pesadilla para los mecánicos que se esforzaban en evitar que el fino material se introdujese en la maquinaria. Bajo estas condiciones y presionados por la crecida del Nilo, se trabajó a marchas forzadas. Las lluvias abundantes de otoño elevaron el nivel de las aguas por lo que se hubo de contratar más obreros  para terminar el dique.</p>
<p>En agosto la crecida anual del Nilo había pasado. El nivel de las aguas se encontraba a un metro del tope del dique. Los trabajos se llevaban a cabo con lentitud debido a las características de los mismos. No se podían utilizar ciertas máquinas de uso normal en trabajos de ingeniería, los explosivos estaban descartados por completo. El agua, aún en pequeñas cantidades podría reblandecer la delicada piedra arenisca. Pero era necesario desembarazar a los templos de trescientas cincuenta mil toneladas de piedra de para llegar a los techos y paredes de los mismos y proceder al troceado.</p>
<p>Se procedió a cortar tanto las paredes como las esculturas ciclópeas. Para esta delicada operación fueron contratados especialistas aserradores italianos, de las canteras de mármol de Carrara.  Para desmontar la fachada del templo mayor, fue seccionada en 350 bloques de cinco a treinta toneladas cada uno.</p>
<p>Cada pieza una vez cortada se numeraba, se retiraba con una grúa y se depositaba en un trasporte con el fondo de arena y paredes tapizadas de viruta de plástico. Después se trasladaba más arriba a un depósito cercano al nuevo emplazamiento, situado a 180 metros de distancias y 65 más arriba de los farallones donde se encontraba. Las piezas volvieron a montarse y una vez terminados, fueron cubiertos de sendas cúpulas de hormigón armado, las cuales a su vez se cubrieron con piedras y arena. Las fachadas aparecen exactamente como en su emplazamiento anterior, todo esto después de cuatro años de trabajo. Los templos pueden visitarse viajando desde Assuan en avión o recorriendo trescientos kilómetros por una carretera a través del desierto.</p>
<p>Como agradecimiento a la colaboración de España, el gobierno egipcio regaló el pequeño templo de Debod, también rescatado de las aguas,  que fue reubicado en Madrid.</p>
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		<title>Abu Simbel</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Apr 2012 09:39:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Lillo Galiani</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Decían los guías turísticos de Egipto, al menos hasta la caída de Hosni Mubarak, que Ramsés II continuaba dándoles trabajo -a ellos bien remunerado-. También a miles de egipcios que basan sus exiguos ingresos alrededor del turismo. Y es cierto porque aquél faraón de la XIX dinastía, fue uno de los más grandes  constructores en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-662" title="89.Abú simbel" src="http://lillogaliani.com/wp-content/uploads/2012/04/89.Abú-simbel-500x394.jpg" alt="" width="500" height="394" /></p>
<p>Decían los guías turísticos de Egipto, al menos hasta la caída de Hosni Mubarak, que Ramsés II continuaba dándoles trabajo -a ellos bien remunerado-. También a miles de egipcios que basan sus exiguos ingresos alrededor del turismo. Y es cierto porque aquél faraón de la XIX dinastía, fue uno de los más grandes  constructores en la historia del país del Nilo y del mundo. Es, pues, del que más vestigios arqueológicos se conservan; construidos en su activo y largo reinado de casi siete décadas. En muchas de las visitas a los imponentes lugares arqueológicos, este faraón es el protagonista.</p>
<p>Quizás dos de los más bellos e impresionantes sean los que mandó construir en honor suyo y de su esposa Nefertari (“hermosa compañera”) situados en Abu Simbel en el valle de Nubia, a orillas del Nilo. Fue necesario alisar un farallón o acantilado de piedra  para formar un plano de cuarenta metros de largo por treinta y tres de alto y, a partir de esa superficie, comenzar a tallar en la roca viva. La fachada está presidida por cuatro colosales estatuas sedentes de veinte metros de altura, las cuatro iguales y con los rasgos del faraón. Horadaron varios corredores hasta una profundidad de sesenta metros  además de introducir varias estatuas de nueve metros de altura. El de la reina Nefertari se encuentra a cien pasos al norte del primero. Presiden la entrada seis esculturas, cuatro del faraón y dos de la reina e igualmente fue excavado en la roca.</p>
<p>Las crecidas anuales del Nilo suponían a veces, que el agua llegase a un metro de los templos. Pero con la construcción de la presa de Asuán, muchas de estas maravillas del arte creadas  a los pies del mítico río comenzaron a correr serio peligro. Por lo cual la UNESCO lanzó un mensaje de auxilio a todo el mundo: ‹‹ ¡Los dioses se ahogan!››. Naturalmente solicitando, además, fondos para salvar aquellos tesoros artísticos que quedarían sepultados por las aguas a medida que, por las sucesivas remodelaciones de la presa, fueran conformándose en un colosal embalse con el nombre del gran militar, estadista y presidente  de la entonces República Árabe Unida : lago Nasser. Atendida la llamada, casi todos se desmontaron  y se reubicaron en otros lugares. Pero quedaban los de Abu Simbel. El tamaño de aquellos colosales templos y el estar enquistados en la roca, causaba respeto y amedrentaba al equipo de arqueólogos, ingenieros y científicos encargados de su rescate.</p>
<p>De los proyectos recibidos para el salvamento, los había de todas clases; desde los posibles hasta los absurdos. Entre ellos, una asociación internacional de estudiantes proponía desviar el curso del Nilo con potentes explosivos atómicos. Pero el plan aceptado por el gobierno egipcio y la UNESCO EN 1961 consistía en sacar cada templo cortado en un solo bloque, cubrirlo con una envoltura de hormigón y acero y elevarlo a sesenta metros mediante centenares de gatos hidráulicos movidos simultáneamente. Los costos totales de acondicionar el nuevo emplazamiento y colocar los templos ascenderían a una cantidad que podría oscilar de ochenta a noventa millones de dólares de la década de los sesenta del siglo pasado.</p>
<p>Entusiastas de todo el mundo pidieron e intentaron convencer a los gobiernos y magnates de la tierra para que aportaran fondos para este proyecto. Estos templos apenas conocidos tres o cuatro años antes, cobraron fama mundial en poco tiempo. Turistas, eruditos artistas y arqueólogos, corrieron a fotografiar, estudiar y dibujar aquellas maravillas antes de que desaparecieran bajo las aguas del río bíblico donde Moisés fue depositado en una canastilla.</p>
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		<title>El amigo del emperador (yII)</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Apr 2012 09:38:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Lillo Galiani</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Realiza importantísimas obras religiosas como el Descendimiento de Cristo (Louvre) o El Santo Entierro (Prado). Pero igualmente pinta temas mitológicos continuamente renovados. Extiende sobre sus lienzos, amarillos y rojos que se mezclan con el verde de los bosques y se encalman con los suaves azules de sus celajes. Así surgen del cuadro verdaderas “poesías”, como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-658" title="El amigo del emperador (yII)" src="http://lillogaliani.com/wp-content/uploads/2012/04/El-amigo-del-emperador-yII-349x450.jpg" alt="" width="349" height="450" />Realiza importantísimas obras religiosas como el <em>Descendimiento de Cristo</em> (Louvre) o <em>El Santo Entierro</em> (Prado). Pero igualmente pinta temas mitológicos continuamente renovados. Extiende sobre sus lienzos, amarillos y rojos que se mezclan con el verde de los bosques y se encalman con los suaves azules de sus celajes. Así surgen del cuadro verdaderas “poesías”, como son llamadas estas esplendidas composiciones mitológicas por su autor, incluyendo a las voluptuosas  y sensuales Danae, Leda o Venus (<em>Venus de Urbino</em>, Galería Uffizi, Florencia).</p>
<p>Viajó mucho para atender los encargos que le eran solicitados de reyes, emperadores, archiduques o cardenales. Realiza el <em>Retrato del Papa Paulo III</em> (Galería Capodimonte Nápoles), así como el<em> Retrato de la Emperatriz Isabel</em> (Prado), esposa de Carlos V. Varias veces llevó a los lienzos al emperador, destacando entre ellos, el <em>Retrato ecuestre</em> de <em>Carlos V</em> (Prado), con motivo de la batalla y victoria de Mülberg. De espléndido cromatismo, sobre todo en la resplandeciente armadura de acero y oro que luce el monarca. Esta armadura se encuentra expuesta en la Real Armería, Madrid.</p>
<p>También, por encargo de Carlos V, retrata su hijo Felipe II que contaba, a la sazón, veinticuatro años. Este lienzo fue llevado a los Países Bajos para mostrarlo a María de Austria, tía de Felipe. Luego se envió a Londres, así María Tudor podría conocer al que sería su esposo. Una vez en el trono Felipe II, Tiziano siguió recibiendo encargos del nuevo monarca.</p>
<p>Y con el transcurrir de los años  Tiziano gana en perfección, experimenta con el color utilizando espátulas, pinceles, trapos. A veces, el cuadro es acabado con los dedos, convirtiendo tonos claros en medios tonos. Utilizando rosa sobre blanco, blanco sobre blanco y añadiendo  pizcas de verde y azul, consigue encarnaciones tan reales que, a decir de muchos, brotaría sangre de las misma si se hirieran. Ningún otro pintor dio tanto realismo y veracidad al desnudo. Crítico consigo mismo, Tiziano apoyaba en la pared el lienzo terminado, olvidándolo durante un tiempo; después volvía a revisarlo como si de un  enemigo se tratase. Si algo no le gustaba, lo rehacía meticulosamente hasta que el cuadro alcanzaba la máxima perfección. Sus figuras van ganando liviandad;  animadas por la luz, en atmósferas irreales, alcanzan el súmmum  de la perfección pictórica; como ejemplo <em>El Martirio de San Lorenzo</em> (El Escorial) encargo de FelipeII y que tardó diez años en concluirlo. Ya octogenario, el gran maestro no abandona el ímpetu creativo, <em>El Pastor y la ninfa </em>(Museo de Viena), son muestra de su vigoroso estilo).</p>
<p>En 1576 la peste arrasa Venecia y se cobra cincuenta mil vidas, la cuarta parte de la población de aquel entonces. También murió Tiziano, y por estos dantescos motivos, estaban prohibidos los enterramientos en la ciudad. Los cadáveres se sacaban por la noche para darles tierra en una isla alejada. A Tiziano, por el contrario, se le dio sepultura con gran pompa en la iglesia de Santa María de los Frailes para la cual, el excelso pintor había realizado  muchas obras. Su hijo predilecto, Horacio, muere pocos días después y la casa  queda abandonada, siendo saqueada por los ladrones.</p>
<p>Su vida fue placentera y totalmente dedicada a su arte. Admirado y reconocido por príncipes, literatos y personalidades de su época. Tanto como para que un emperador se agachase a recoger su pincel.</p>
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		<title>El amigo del emperador (I)</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Mar 2012 12:50:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Lillo Galiani</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estaba el artista frente al lienzo apoyado en el caballete. Los colores esparcidos sobre la paleta, tras mezclarlos con el pincel, los aplicaba a la tela. Al tiempo, charlaba animadamente con la persona que en aquella ocasión era su modelo. De qué hablarían aquellos dos hombres con actividades tan dispares. En un descuido, al artista [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p>Estaba el artista frente al lienzo apoyado en el caballete. Los colores esparcidos sobre la paleta, tras mezclarlos con el pincel, los aplicaba a la tela. Al tiempo, charlaba animadamente con la persona que en aquella ocasión era su modelo. De qué hablarían aquellos dos hombres con actividades tan dispares. En un descuido, al artista se le escurrió el pincel de los dedos y cayó al suelo. Cuando intentó agacharse para recogerlo, el modelo abandonó su asiento y tomando el pincel, lo entregó al maestro.</p>
<p>Nada hay de extraordinario en que a un artista se le caiga el pincel y sea recogido por alguien que se encuentra  en el taller. Ni siquiera que el  pintor fuese  uno de los más grandes y famosos de todos los tiempos. Quizás algo insólito si se tiene en cuenta la época -siglo XVI- y la identidad de la persona que allí se encontraba posando y charlando amigablemente con el maestro: el emperador Carlos I de España.</p>
<p>En 1530, con motivo de la coronación de Carlos en Bolonia Tiziano fue presentado al monarca y realiza de éste su primer retrato, por el cual recibió, simbólicamente, un escudo del emperador y ciento cincuenta del señor de Mantua que los había presentado. A partir de entonces la relación entre ambos fue traspasando los límites entre pintor y cliente así como los del protocolo para convertirse en una sincera amistad. Prueba de la admiración que el Emperador profesaba a Ticiano, como persona y artista, fue la de nombrarle conde del palacio de Letrán, Conde Palatino, pintor de la corte y Caballero de la  Espuela de Oro. De igual modo hizo nobles a sus hijos; honores que nunca hasta entonces se habían concedido a un artista. Esto dio lugar a que muchos cortesanos, corroídos por la envidia, lanzaran comentarios insidiosos. El Rey, Emperador y Cesar, dueño del imperio donde nunca se ponía el sol, comentaba ante los envidiosos: ‹‹ Podemos nombrar a todos los condes que queramos, pero es imposible que podamos hacer otro Tiziano››.</p>
<p>Tiziano Vecellio nació en Pieve di Cadore, según unos en 1477, pero como fecha más probable en 1488. Muy de joven sintió la atracción por la pintura, aún cuando una de las anécdotas que de él se cuentan sea algo exagerada y según la cual, a muy temprana edad, había pintado una virgen con jugo de flores. Sea como fuere, su familia le envía a Venecia para que adquiera conocimientos de pintura. Tuvo varios maestros, prefiriendo entre ellos a Giorgione de Castellfranco. Con veinte y pocos años, su fama comienza a traspasar los límites de la república, rehúsa la invitación para pintar en Roma y ofrece sus servicios a la  Serenísima República Veneciana. Pinta para la sala del Consejo en el Palacio Ducal, un enorme lienzo representando la batalla de Cadore contra el emperador Maximiliano y en la que había tomado parte su padre. Esta pintura acabada muchos años después, se destruyó en un incendio y sólo se conoce a través de dibujos. Con esta obra comienzan sus relaciones con la Serenísima y no se interrumpirán hasta su muerte. En la iglesia de Santa María de los frailes llevó a cabo una Asunción para el retablo; pintura grandiosa por sus dimensiones (siete metros de altura por tres y medio) y por su extraordinaria realización. Esta obra le supuso su consagración definitiva y el rompimiento con los anteriores planteamientos pictóricos, así como el comienzo del Renacimiento en Venecia.</p>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-653" title="88.El amigo del emperador" src="http://lillogaliani.com/wp-content/uploads/2012/03/88.El-amigo-del-emperador-500x204.jpg" alt="" width="500" height="204" /></p>
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		<pubDate>Tue, 06 Mar 2012 19:03:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Lillo Galiani</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Piedras milenarias, maderas ancestrales, junto con el ladrillos, el hierro y otros materiales nobles, se enseñorean de la ciudad con redundancias, no de tres culturas sino de cien, y otros tantos estilos. Sigue leyendo el nombre de las calles y plazas rotuladas en azulejos cerámicos; y se pregunta el porqué de algunas de ellas: Cuesta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Piedras milenarias, maderas ancestrales, junto con el ladrillos, el hierro y otros materiales nobles, se enseñorean de la ciudad con redundancias, no de tres culturas sino de cien, y otros tantos estilos. Sigue leyendo el nombre de las calles y plazas rotuladas en azulejos cerámicos; y se pregunta el porqué de algunas de ellas: Cuesta Calandrajas, Callejón las Siete Revueltas, Travesía Aljibillos, Pasaje las Hazas, Plaza Cerro de las Melojas, Corredorcillo de San Bartolomé, Calle la Mano, Calle las Recogidas… Cuál sería aquella estrecha, torcida y oscura que Gustavo Adolfo describe en su leyenda <em>Las tres flechas</em>, donde creyó ver una misteriosa figura a través de los cristales emplomados de una ventana. Según él, aquella calle, por ser el mejor testimonio de civilizaciones antiguas, la hubiera cortado en sus extremos, colocando un cartel…</p>
<p>Sigue su largo paseo mirando y admirando fachadas de iglesias, sinagogas, mezquitas, palacios y casonas; guardadas por viejos portones armados de clavos de bronce, pesadas aldabas y cerraduras de grandes ojos. Se cuenta que algunos descendientes de aquellos judíos sefardíes (españoles), hoy habitantes de Israel, conservan las pesadas llaves de hierro de las casas toledanas donde habitaron sus ancestros.</p>
<p>Por la calle Taller del Moro gira a la derecha y se emboca en la Plaza del Conde; dos policías charlan en una puerta secundaria del Palacio de Fuensalida, sede de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha. Les saluda y nuevamente saca de la mochila los trastos de dibujar, bajo la mirada curiosa de los policías. Una chica de ojos orientales le hace una foto; los japonenses quieren llevarse Toledo entero en sus cámaras fotográficas que fagocitan todo lo que se les pone por delante; tres pasiones subyugan a los nipones: Toledo, Don Quijote y el flamenco. Terminado el apunte atraviesa la plaza, al fondo una fila de turistas-muchos de Japón- silenciosos, esperan poder entrar en la iglesia de Santo Tomé para admirar <em>El entierro del conde de Orgaz</em>. Sus pasos le llevan al museo del escultor Victorio Macho en Roca Tarpeya. Pasa de largo y continúa hasta el monasterio de San Juan de lo Reyes. Apoyado en sus muros, dibuja los imponentes cipreses de la plaza que toma el nombre de este monasterio.</p>
<p>Y en su deambular llega a una zona más transitada y bulliciosa. Mira escaparates atestados de artículos que ya conoce de siempre: abanicos, navajas, puñales, joyas, especias, damasquinados, cerámica, quijotes de madera, armaduras, escudos, alabardas y, como no, espadas. Espadas de la “Señorita Pepis”, fabricadas industrialmente y con fines decorativos. Porque éstas no son las de antes, las de buen acero toledano que, a la sazón, compitieron con las  de la ciudad alemana de Solingen.</p>
<p>Sin darse cuenta, se encuentra en la calle cuyo nombre es el que más le gusta de todas las de Toledo: Calle Hombre de Palo. Enlazando con ésta, por la Calle Comercio, se planta en la celebérrima plaza de Zocodover. Sentado en un banco toma un boceto del Arco de la Sangre. Un transeúnte se para a mirar y enseguida comenta: ‹‹Oiga jefe, no está mal pero, ¿no tardaría menos sacando una foto?››. Levanta la cabeza y mira la cara sonriente del joven inmigrante que ya se marcha.</p>
<p>Pasa a tomar una cerveza bajo los soportales, en el “Café Bar Toledo, fundado en 1928”. Pero está regentado por tres chicas morenas, escotadas y de generosos pechos; procedentes de allende los mares. Paga, y en el tique de caja reza: “Café &amp; té, Expansión de Franquicias S.L.” Qué cosas.</p>
<p>Sube la Cuesta de Carlos V hacia los aparcamientos cercanos al Alcázar. Recoge su vehículo y se aleja de la ciudad viendo por el retrovisor los pináculos  de la catedral. Luego intenta recordar el enunciado del cartel que Bécquer  hubiera puesto en aquella misteriosa calle: “En nombre de los poetas y de los artistas, en nombre de los que sueñan y de los que estudian, se prohíbe a la civilización que toque a uno solo de estos ladrillos con su mano demoledora y prosaica”.</p>
<p><strong> <img class="alignright size-medium wp-image-648" title="87.Ciudad Imperial(yII)" src="http://lillogaliani.com/wp-content/uploads/2012/03/87.Ciudad-ImperialyII-349x450.jpg" alt="" width="349" height="450" /></strong></p>
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		<title>Ciudad Imperial</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Mar 2012 18:57:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Lillo Galiani</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Siempre que puede vuelve a ella, Toledo la Imperial, cuyas raíces históricas se hunden profundamente, más que en ninguna ciudad española. Hermosísima y brumosa mañana otoñal  cercana al invierno. El empedrado brillante, bruñido, resbaladizo, lamido por la niebla; la temperatura agradable para deambular. Lleva algún tiempo callejeando por calles, callejones, callejuelas y callejas, sin rumbo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-643" title="86.Ciudad Imperial (I)" src="http://lillogaliani.com/wp-content/uploads/2012/03/86.Ciudad-Imperial-I-335x450.jpg" alt="" width="335" height="450" />Siempre que puede vuelve a ella, Toledo la Imperial, cuyas raíces históricas se hunden profundamente, más que en ninguna ciudad española. Hermosísima y brumosa mañana otoñal  cercana al invierno. El empedrado brillante, bruñido, resbaladizo, lamido por la niebla; la temperatura agradable para deambular. Lleva algún tiempo callejeando por calles, callejones, callejuelas y callejas, sin rumbo. Juega a perderse, gira a izquierda, derecha o sigue de frente, al albur. Si desemboca en una plazuela, toma al azar cualquier calle de las que desembocan en ella y continúa caminando. Se interna en barrios intrincados, laberínticos y solitarios. Atraviesa angostos callejones por donde no podría transitar un asnillo con sarrietas y las tejas de un alero pueden conversar con las de enfrente sin levantar mucho la voz. Y en este decorado real, el silencio y soledad mañanera le trasportan, dando saltos, a otros tiempos, a otras épocas, sin orden cronológico… Aquél que se acerca entre la niebla, barba luenga y blanca, bonete en la cabeza y pergaminos bajo el brazo es, nada menos que Samuel Leví, ilustre dignatario de Pedro I -<em>el Cruel</em> para sus detractores, <em>el Justiciero</em> para sus partidarios-. Viene de inspeccionar las obras de la nueva Sinagoga del Tránsito, que él ha mandado construir con el permiso del Rey. Más abajo, cerca del Museo del Greco se topa con la broncínea cabeza de este ilustre judío.</p>
<p>Sin embargo, poco después, se cruza con los hermanos, también judíos, David y Daniel, ambos expertos en la fabricación de relojes, astrolabios y otros aparatos de medición. Les oye comentar con amargura cómo, en poco tiempo, tendrán que abandonar su taller, sus bienes y sus casas si no se convierten a la religión cristiana y abdican de la suya; así lo ordenan sus Altezas Reales Isabel y Fernando, los Reyes “Católicos”. ¿Dejarán su amada Shefarat  y partirán al destierro? O abandonarán sus convicciones y creencias, ¡Atroz disyuntiva!</p>
<p>Y quién es aquél que se acerca, con paso lento; cabellos rizados, bigote y perilla, carpeta  bajo el brazo  pensativo y con aire melancólico… ¿Gustavo? ¡Gustavo Adolfo Bécquer! Pasea por aquellos andurriales para inspirarse en sus leyendas de Toledo y para tomar apuntes, porque Gustavo Adolfo es un excelente dibujante, hijo y hermano de afamados pintores.</p>
<p>Pero el ruido de un motor le saca de su ensimismamiento, tiene que subirse al batiente pétreo de una puerta para dejar paso a un coche. Los antiguos toledanos, no edificaron pensando en impensables y diabólicos vehículos a motor sino para que, en sus angostas calles, las horas de  incidencia solar, en los calurosísimos días estivales, fueran las menos. A propósito de Bécquer y su carpeta, nota el ligero peso de su mochila abrazada a su espalda; y cae en la cuenta de que  además del placer de pasear, venía  con la no menos, para él, placentera intención  de tomar apuntes de algunos de los miles y miles de motivos que esta ciudad ofrece al amante del dibujo o la  pintura. Ha llegado a través del oscuro Cobertizo Paso de las Doncellas a una minúscula, silenciosa y recoleta plazuela  de viejas fachadas; un pequeño azulejo en una pared indica: Plaza de la Cruz. Mecánicamente saca un bloc de dibujo y comienza a garabatear sobre el papel. El cielo brumoso no le permite grandes contrastes ni sombreados en el boceto. Una vez terminado, sigue deambulando; la niebla ha ido diluyéndose y, sin esperar a la tarde para dar veracidad al refrán, ha dejado paso al sol.</p>
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		<title>El pintor de la vicaría (yII)</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Feb 2012 12:51:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Lillo Galiani</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nuevamente se le concede una pensión para viajar por Europa para estudiar los maestros Vernet, Fromentin y Delacroix, entre otros. En 1861 se traslada a Roma, allí comienza a trabajar cosechando bastantes éxitos con pequeños óleos y magníficas acuarelas. La Diputación de Barcelona le envía nuevamente a Marruecos para recoger bocetos que le permitan perfeccionar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuevamente se le concede una pensión para viajar por Europa para estudiar los maestros Vernet, Fromentin y Delacroix, entre otros. En 1861 se traslada a Roma, allí comienza a trabajar cosechando bastantes éxitos con pequeños óleos y magníficas acuarelas. La Diputación de Barcelona le envía nuevamente a Marruecos para recoger bocetos que le permitan perfeccionar el trabajo sobre <em>La batalla de Tetuán</em>. Ahora, acabada la guerra sin los peligros de la misma, viaja por el país, tomando apuntes, plasmando lo que acontece en este territorio iluminado por el sol mediterráneo.</p>
<p>Vuelve a Roma bajo la protección económica de la Diputación y mantiene contacto con los artistas españoles. En 1866 conoce al marchante Adolfo Goupil, éste le adquiere varios cuadros y pasa a formar parte de esta importante casa de arte de París. Fortuny comienza a ser conocido en Roma y valorado en Barcelona como uno de os mejores artistas de aquél entonces. En 1867 contrae matrimonio con Cecilia  Madrazo, hija del famoso pintor Federico Madrazo. La boda se llevó a cabo en Madrid, en la iglesia de San Sebastián. Las sucesivas visitas al templo para los preparativos y burocracia de la ceremonia, le inspiraron para, después, llevar a cabo el cuadro que, a pesar de no ser de grandes dimensiones (93,5&#215;60 cm.) es una de sus obras maestras y  por la que el artista es más conocido,  <em>La vicaría </em>(Museo Nacional de Arte de Barcelona).</p>
<p>En su viaje de novios visitó Granada y nuevamente quedo entusiasmado de las reminiscencias árabes, de tal forma que se instalaron por un tiempo en la bella ciudad  del Darro. Marcha de nuevo con su mujer a Roma donde abre taller. Allí recibe visitas de otros importantes artistas y coleccionistas de arte que adquieren sus trabajos de óleo y acuarelas, aumentando progresivamente su fortuna. Igualmente, con sus posibilidades económicas, adquiere y colecciona valiosos objetos de arte.</p>
<p>En el 68 es visitado por el marchante Goupil, éste le propones adquirir toda su obra en exclusividad y montarle un magnífico estudio en la capital francesa. Al año siguiente Fortuny se traslada a París y termina el famoso cuadro <em>La vicaría</em>, adquirido por Goupil y vendido a una coleccionista por 70.000 francos, exorbitante cantidad para aquella época y por su formato, relativamente pequeño. Pero sobre todo porque esto supuso, la fama definitiva del artista. Una exposición posterior en la galería Goupil le consagró como uno de los pintores más valorados y disputados por los coleccionistas.</p>
<p>Como consecuencia de la guerra franco-prusiana, Fortuny se traslada con su familia a Granada. Dos acontecimientos se llevaron a cabo en su vida, el nacimiento de Mariano, su segundo hijo, y el comienzo de la transformación del estilo que tanta fama y dinero le habían dado pero del que, a un tiempo, se sentía prisionero. Trabajó incansablemente y fue abandonando la pintura preciosista que lo había encumbrado para trabajar en otras experiencias.</p>
<p>En 1872 realiza su último traslado Roma; pero en  la Ciudad Eterna no es feliz; atado al marchante Goupil, le irrita el tener que cumplir los compromisos adquiridos. Alterna éstos con una pintura más personal pero su estado de salud es deficiente. En noviembre, aquejado de dolencias gástricas y  malaria, muere el pintor a la edad de 36 años.</p>
<p>Fue enterrado en el cementerio romano de San Lorenzo; en el féretro se introdujo su paleta, sus pinceles y su último dibujo.</p>
<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-640" title="85.El pintor de la vicaría (y II)" src="http://lillogaliani.com/wp-content/uploads/2012/02/85.El-pintor-de-la-vicaría-y-II-408x450.jpg" alt="" width="408" height="450" /></p>
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		<title>El pintor de la vicaría (I)</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Feb 2012 12:48:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Lillo Galiani</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Corría el año 52 del siglo XIX. Abuelo y nieto se dirigían desde Reus a Barcelona; la precariedad y estrechez económica en que se encontraban en aquellos tiempos de privaciones, les obligó a realizar este trayecto de más de cien kilómetro a pie. Durante el viaje, paraban en fondas y posadas; para reservar los ahorros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Corría el año 52 del siglo XIX. Abuelo y nieto se dirigían desde Reus a Barcelona; la precariedad y estrechez económica en que se encontraban en aquellos tiempos de privaciones, les obligó a realizar este trayecto de más de cien kilómetro a pie. Durante el viaje, paraban en fondas y posadas; para reservar los ahorros se ganaban  el sustento como titiriteros con los muñecos que el abuelo, hábil ebanista, tenía fabricados. Se dirigían a la Ciudad Condal para que el muchacho, de catorce años, pudiera dedicarse al arte. El abuelo estaba seguro que llegaría lejos porque Reus, aún siendo ciudad importante, se había quedado pequeña para el futuro artista.</p>
<p>Mariano José María Bernardo Fortuny y Marsal, nació en la citada Reus en 1838. La epidemia de cólera desatada, a la sazón, en Cataluña, dejó  a Mariano huérfano de madre a los once años. Su padre hubo de cerrar el pequeño taller de carpintería y emigrar a Barcelona. Se hizo cargo del niño el abuelo, éste se ganaba  la vida con un teatro de títeres recorriendo los pueblos de la zona. Pronto descubrió las facultades del pequeño, para la pintura, y las fomentó en todo momento.  A los nueve años compaginaba su asistencia a la escuela con las clases de dibujo; después, todavía en su ciudad, tomó clases de óleo, acuarela e incluso de orfebrería.</p>
<p>Permaneció en Barcelona seis años, durante los cuales fue aprendiz en un taller de escultura y se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de la Lonja, en la que sus profesores ya le auguraban un futuro glorioso en la pintura. Dirigido por las estrictas pautas académicas, Fortuny realiza obras de temática mitológica, religiosa e histórica. Los cinco años de academia le convirtieron en un artista excelente, dominando con maestría el dibujo, color, luz, composición y todo lo relativo al oficio. Sus recursos económicos los conseguía  realizando litografías, estampas religiosas, dibujos e incluso ilustró una novela de Alejandro Dumas y el Quijote. En 1857 gana el concurso de la Academia de Bellas Artes de la  Diputación de Barcelona cuyo premio le permitía ocupar una plaza de pintor pensionado en Roma, con 8.000 reales anuales durante dos años. Este hecho fue determinante en su futura carrera pues le permitirá completar su formación. Pero tienen pendiente el servicio militar que le impide su marcha. Recurre a uno de sus protectores en Reus que paga la cuota de exención de dicho servicio y una vez libre, viaja a Italia.</p>
<p>Durante su estancia de pensionado en la Ciudad Eterna, la recorre de arriba abajo; visita palacios, museos, villas, jardines; observa, dibuja, pinta, copia y se empapa de los clásicos. Pero también se interesa por las nuevas tendencias de los pintores florentinos y napolitanos. Mantiene contacto permanente  con su querido abuelo que muere el día de San José de 1859. Periódicamente tiene que mandar trabajos a la Diputación, su mecenas. Y es la misma quien le envía a la guerra de Marruecos para pintar varios cuadros de gran tamaño que deberían ensalzar las hazañas de un batallón catalán al mando del general Prim, paisano suyo.</p>
<p>Durante los tres meses de estancia en Marruecos, realizó numerosísimos apuntes, bocetos y esbozos. Sólo llegaría a materializar un cuadro, inconcluso, de los encomendados, <em>La batalla de Tetuán</em> (Museo Nacional de Arte de Cataluña). Quedó profundamente impresionado con el descubrimiento del mundo islámico, el paisaje del norte de África y sus contrastes de luz y color, sus gentes y sus costumbres; de tal forma, que supuso un cambio en su temática y estilo.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-636" title="84.El pintor de la vicaría (I)" src="http://lillogaliani.com/wp-content/uploads/2012/02/84.El-pintor-de-la-vicaría-I-287x450.jpg" alt="" width="287" height="450" /></p>
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		<title>Anécdotas político-artísticas</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Jan 2012 11:28:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Lillo Galiani</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Recientemente  un amigo me prestó el libro titulado “Las anécdotas de la política, de Keops a Clinton”. Editorial Planeta. 2004,  y cuyo autor es el ya desaparecido Luis Carandell, experimentado y notable profesional en todos los campos del periodismo; también fue cronista parlamentario en nuestra incipiente democracia, además de escritor. Lo leí de dos tirones [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-622" title="escaneados0001" src="http://lillogaliani.com/wp-content/uploads/2012/01/escaneados00012-337x450.jpg" alt="" width="337" height="450" /></p>
<p>Recientemente  un amigo me prestó el libro titulado “Las anécdotas de la política, de Keops a Clinton”. Editorial Planeta. 2004,  y cuyo autor es el ya desaparecido Luis Carandell, experimentado y notable profesional en todos los campos del periodismo; también fue cronista parlamentario en nuestra incipiente democracia, además de escritor. Lo leí de dos tirones pues es ameno y muy divertido, por lo que recomiendo su lectura. En este libro su autor recoge 498 anécdotas referidas, como indica el título, a la política, algunas ya conocidas por mí.</p>
<p>Y como quiera que siempre hay que andar buscando, rebuscando, escuchando, espigando y husmeando para conseguir datos y material, entre  este medio millar de anécdotas encontré  seis  que, además de referirse a hechos y avatares políticos, tienen al arte como telón de fondo habiéndolas encontrado, por tanto, oportunas para  esta columna. Ya conocía la referida a la hermana de Napoleón pues su vida queda reflejada en el libro <em>Paulina Bonaparte la Venus Imperial </em>de François de la Cote. De manera que son cinco las “sustraídas”. Una vez  adaptadas  paso a ofrecerlas, en la certeza de que mi admirado Luis Carandell, allá en el Parnaso de los periodistas y escritores ilustres, me ha concedido licencia. (Esta semana dos, las cuatro restantes en la siguiente entrega).</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> La Venus Paulina</strong></p>
<p>Paulina Bonaparte, hermana menor de Napoleón, fue una mujer muy bella, adelantada a su tiempo y libre de prejuicios. Estuvo casada en dos ocasiones y fue muy famosa por sus ajetreos amorosos pero también por su generosidad. Quedó inmortalizada en níveo mármol de Carrara por el escultor Antonio Canova. Para ello, Paulina hubo de posar, semidesnuda, durante varia sesiones. Cuando la obra estuvo acabada, provocó admiración y escándalo (actualmente se encuentra en la Galería Borghese en Roma). Una dama, con solapada intención, preguntó a Paulina si no se había sentido molesta al posar desnuda para el artista. Pero ésta, con premeditada ingenuidad, respondió: ‹‹ ¡Al contrario, querida! En el estudio del señor Canova disfruté de una temperatura muy agradable››.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Una estatua para el señor marqués</strong></p>
<p>En un pueblo de la  Provincia de León, regido por los seguidores del político demócrata  García Prieto, marqués de Alhucemas, surgió la idea de llevar a cabo la erección de un monumento en honor  del político. Los fondos para sufragar la escultura  provendrían de una suscripción popular. Los ediles de aquel ayuntamiento se encontraron frontalmente con la negativa de los adversarios políticos del marqués, sobre todo  los seguidores de Maura. Pero la oposición de los adeptos a Don Antonio era muy débil pues sólo  tenían un concejal en el Ayuntamiento. En la sesión  donde se discutiría definitivamente aquel  asunto, el concejal maurista solicitó intervenir para dar su opinión.  El alcalde se negó a concederle el turno de palabra pero accedió cuando el solitario edil  le hizo saber que su intención era apoyar la idea. El seguidor de Maura se levantó y con voz grave se dirigió al auditorio: ‹‹Señores, yo estoy   de acuerdo  en la realización del monumento  al marqués; tan sólo pongo una condición…››.  ‹‹ ¿Cuál?›› -preguntó impaciente el regidor.  Y el concejal, muy en su papel, dijo: ‹‹Que sea una estatua ecuestre… pero sin jinete››.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
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